No podemos negar que lo acontecido con La Polar ha sido un fuerte golpe al prestigio de la actividad empresarial. Sus causantes, directos e indirectos, han dañado la imagen de un quehacer que, desenvolviéndose con responsabilidad social debiera aportar trabajo, bienestar y riqueza al país.
Lo principales perjudicados, en cuantía pecuniaria, los accionistas. Entre ellos nosotros, a través de los fondos de las AFP. Las administradoras confiaron en los balances y los informes de las revisoras de cuentas, motivando su compra de acciones . Los organismos del Estado, destinados a precaver situaciones como la indicada, fueron ineficaces, y los miles
(Leer más)

Comentarios recientes
hace 1 mes
hace 1 año
hace 2 años
hace 2 años
hace 3 años